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Conectados con la Vida

 

La piel es uno de los órganos más importantes del cuerpo, ya que además de separarnos del medio externo, permite su comunicación con él. Su grosor varía según la localización, alcanzando en los párpados la máxima delgadez y su mayor grosor en las palmas de las manos y planta de los pies.

Además, refleja distintos aspectos de la salud general, especialmente la dieta y el estilo de vida.

La piel sana actúa como barrera ante la pérdida de agua y es una barrera contra agresiones químicas, tóxicos, frío, calor, radiaciones ultravioletas y microorganismos patógenos.

CÓMO ES LA ESTRUCTURA DE LA PIEL

Explicado de forma general y resumida, la piel está compuesta por cuatro capas: Epidermis, membrana basal, dermis e hipodermis.

La Epidermis, es la capa más externa de nuestra piel. Se sitúa encima de la dermis y está formada casi exclusivamente por células epiteliales del tipo queratinocitos. Su misión principal es producir queratina, que da resistencia a la piel y nos protege frente a sustancias extrañas.

Cuando su capa más superficial, el estrato córneo, se modifica y disminuye la cantidad de lípidos, es cuando se reseca y se vuelve vulnerable.

La Membrana Basal, es una membrana plasmática enrollada de gran superficie. Se encuentra entre la dermis y la epidermis, permite el intercambio de nutrientes entre ambas y evita el desplazamiento de las 2 capas.

La Dermis, es una almohadilla fibroelástica donde se asienta la epidermis. Está formada por dos tipos de fibras, que la confieren elasticidad: fibras colágenas, compuestas de Colágeno y las fibras elásticas, compuestas por Elastina entre otros.

Además de las dos fibras, encontramos la sustancia fundamental, que llena los espacios entre los componentes fibrosos y celulares de la dermis, compuesto entre otros por Ácido Hialurónico, que va disminuyendo con la edad y su función es retener grandes cantidades de agua, favoreciendo la formación de colágeno y elastina, además de regenerar las células y restaurar el volumen de la piel.

Por último, encontramos la Hipodermis, que está formada por el tejido adiposo.

CÓMO ABSORVEMOS LOS COSMÉTICOS A TRAVÉS DE LA PIEL

A través de la absorción del cosmético, se provee una cantidad adecuada de activos a la piel.  La absorción es progresiva, empezando desde la epidermis, pasando a la dermis y finalmente el torrente sanguíneo.

Un cosmético está compuesto por activos, como el ácido hialurónico o el Aloe Vera por ejemplo, que pasan a la circulación sanguínea rápidamente, a través lo que se llama un vehículo, como el agua por ejemplo. Cuanto mayor es la cantidad de principio activo que llega a la piel, mayor cantidad se absorberá.

Otro de los componentes de un cosmético, además del agua y los activos, son los componentes grasos, como los aceites naturales, que forman una fina capa, consiguiendo disminuir la evaporación del agua en la piel y liberando sus activos a la piel muy lentamente. 

CÓMO ES UN AUTÉNTICO COSMÉTICO NATURAL

Sólo puede decirse que un cosmético es natural, cuando sus ingredientes son de origen biológico (plantas y minerales), y no ha sido testados con animales ninguno de sus componentes.

Quedan por tanto excluidos todos los ingredientes sintéticos, derivados del petróleo y productos biológicos de origen animal y de la manipulación genética.

POR QUÉ ELEGIR UN COSMÉTICO NATURAL

Principalmente por su calidad: todos los controles que deben pasar son superiores a los de los cosméticos convencionales, además del control oficial, también han de cumplir la normativa ecológica y natural.

Otra de las razones fundamentales, después de saber que tu piel absorbe los compuestos de las cremas que nos ponemos en la piel, es porque los ingredientes naturales son compatibles y bien aceptados por la piel, absorbidos rápidamente, carecen de toxicidad y son similares a los que elabora el propio organismo para mantener la piel sana y vitalizada.

Los ingredientes naturales ayudan a equilibrar la piel desvitalizada y envejecida, favoreciendo los procesos naturales de regeneración. Al estar elaborados a base de aceites y mantecas vegetales, de composición similar a la grasa corporal, penetran muy bien en la piel normal y seca.

Por el contrario, los aceites y grasas sintéticas o las derivadas del petróleo no son bien aceptadas por la piel y quedan en la superficie durante muchas horas, tapando los poros y, además de carecer de principios activos, pueden provocar alergias y problemas de la piel. El resultado, es una hidratación de la piel por falta de transpiración. Requiriendo más aplicaciones diarias del producto y más cantidad para sentir la piel “hidratada”.

CÓMO ASEGURARTE DE QUE UN PRODUCTO ES REALMENTE NATURAL

Hoy en día, la mayoría de los cosméticos que se anuncian como “Cosmética Natural”, carecen de los certificados correspondientes. Muchas marcas utilizan la palabra natural, como reclamo, para aprovechar la tendencia actual hacia estos productos saludables, pero en realidad no lo son completamente, encontrando entre sus compuestos ingredientes sintéticos. Por lo que no lo garantizan, a través de las Certificaciones que aseguran que el producto es realmente natural y/o ecológico. Por eso, es conveniente utilizar Cosmética Natural Certificada, como por ejemplo la Certificación CAAE Natural y Ecológico, como en el caso de nuestros productos.